Si puedes dedicarle algún tiempo,
mientras esperas para despegar o cuando caminas por el campo abierto; intenta observar el
desarrollo de una nube individual. Los pilotos que regularmente hacen largos vuelos y que
compiten con éxito son, normalmente, buenos intérpretes del cielo. Los principiantes
puede que no se percaten de todos los indicios de las ascendencias o de las descendencias.
Una vez en el aire, resulta mucho más difícil ver lo que todas las nubes están
haciendo; merece la pena pues, observarlas desde el suelo para aprender sus modos de
comportamiento.
Posible aspecto que una térmica
puede tener antes de formar una nube.
Experimentos realizados en un tanque de
agua con paredes de cristal hicieron de la burbuja térmica un modelo popular. Las
"térmicas liquidas" se parecen mucho a una nube cumuliforme, pero la nube
modelo es iniciada al verter el contenido de una copa con un líquido más denso y
comenzando así con forma ya hemisférica.
La mayor parte de las térmicas reales
comienzan siendo una superficie bastante plana. La masa de aire cálido puede considerarse
como un disco amplio y de poco espesor; su altura puede que no sea mayor de unos 20
metros. Si se considera un exceso de temperatura de 2º C, este disco se debería de
acelerar hacia arriba a unos 0.067 m/s2 . Este valor se deriva de la diferencia de
densidad multiplicada por la gravedad y dividida por la temperatura absoluta. A primera
vista no parece un valor muy impresionante pero si no se produjeran mezcla ni rozamiento
que actuasen en su contra, alcanzaría una velocidad de 40 m/s (145 km/h) después de 10
min.
La fig. 1 explica algunos de
los estados que se producen al transformar un disco plano en una térmica alta. El disco
no podría elevarse verticalmente como si fuera una torta voladora, la resistencia sería
enorme. Lo que parece ocurrir, es que pequeños brotes de aire se comienzan a elevar como
lo haría el vapor desde un baño de agua caliente (A). En ocasiones uno puede ver estas
térmicas neblinosas que comienzan a elevarse desde un bosque que ha sido empapado por la
lluvia. Cuando el sol reaparece, el bosque a veces emite volutas de niebla que se elevan
lentamente. Éstas no muestran ningún signo de estarse transformando en burbujas antes de
que la humedad se evapore. Presumiblemente el proceso es demasiado suave y lento. Otro
ejemplo es el "humo ártico", mechones de humedad o neblina que se elevan de un
mar caliente durante un período frío.
Hasta que estos
pequeños mechones no se organizan no se pueden elevar demasiado. Para formar una
térmica, los brotes deben agruparse en pequeñas "plumas" que después se
juntarán para formar columnas mayores (B).
Las "plumas"
que se combinan para formar un cilindro de talla suficiente, normalmente progresan hasta
que su parte más alta adquiere una forma abovedada (C).
A medida que el aire se
está juntando arriba para formar la térmica, el disco original se contrae y su merma
produce corrientes de aire superficial convergentes. Éstas son algunas veces lo
suficientemente fuertes como para producir cambios de dirección en el viento de
superficie, y cuando este último está casi en calma, las mangas o el humo de los fuegos
pueden mostrar una convergencia a medida que la térmica despega.
La cúpula forma
después una burbuja térmica (D) unida todavía a la menguante reserva de aire caliente
sobre el suelo. Finalmente la conexión se rompe y uno si está volando en su interior,
queda inmerso en una especie de cono con forma de cucurucho de helado. El aire en este
cono es, posiblemente, absorbido por la burbuja.
¿Columnas, conos o
burbujas?
Observando el humo de
rastrojos nos podemos hacer una idea de cómo una térmica se puede comportar. Cuando la
térmica está en su momento de apogeo, hay un suministro continuo de calor y el humo
forma un cilindro con lados casi paralelos que alcanzan desde el nivel del suelo hasta la
nube burbuja a unos 1.500 metros. Cuando el fuego se extingue, el cilindro se transforma
en un cono invertido. Más arriba la mayoría del humo se expande formando algo así como
una esfera. Los fuegos de rastrojo son una fuente exagerada de calor aunque su humo da una
muy buena indicación de cómo las térmicas (con un carácter mucho menos violento) se
comportan.
Parece que
las burbujas térmicas no se forman en todos los casos. Necesitan suficiente diferencia de
temperatura como para acelerar a la térmica a una cierta velocidad, y también necesitan
tener una masa suficiente para formar una buena burbuja. Algunas plumas no llegan a crecer
para formar una burbuja, o no lo hacen hasta que pasan el nivel de condensación y sufren
una revitalización al formar nube. Si a la pluma le queda poca energía cuando alcanza el
nivel de condensación, será arrastrada formando pequeñas bocanadas de nube con
contornos desgarrados. Al volar por entre estos pequeños cúmulos se detectan muy
pequeñas turbulencias y ninguno de los signos de una burbuja.

Haciendo
números para una térmica imaginaria.
Si comenzamos con una
térmica con diámetro de 2.000 m. (las dimensiones aproximadas de un gran campo de
vuelo), y una profundidad de 20 m. la masa total será de 76.000 toneladas. Ignorando
cualquier expansión producida con el aumento de altura, este disco produciría un
cilindro térmico de 1.000 m. de altura por 141 m. de diámetro, o un helado de cucurucho
de 1.000 m. de alto con un diámetro en la parte más alta de 412 m., o eventualmente un
esfera de 500 m. de diámetro. La figura 2 muestra esta serie de posibilidades.
Grandes y poderosas térmicas
producen muy probablemente altos cilindros de ascendencia, por lo menos durante un
tiempo. Cuando el suministro de calor se agota, aquel cilindro se transforma en un cono
invertido. Finalmente el cono es recogido hacia arriba y hacia el interior de la burbuja
en expansión.
Cuando solo hay una fuente
finita de calor que pronto se acaba, la forma de la térmica se desarrolla probablemente
según los estados de la figura 3. Ésta muestra una versión simplificada en cuatro
etapas, de A a D. Cada una es una sección transversal de un volumen de aire con forma
circular en planta, comenzando por un disco delgado y finalizando con una especie de
helado de cucurucho. Las secciones se deforman para contener, de una a otra, la misma masa
de aire. B muestra la fase donde una burbuja podría comenzar a desprenderse, con un cono
muy plano de aire caliente que la alimenta. C muestra la burbuja en expansión (con su
centro a una altura de 670 m.) en lo alto de un cono. En D vemos la totalidad de la masa
de aire que se ha independizado del suelo. Las reservas de aire caliente se han agotado y
tenemos un cono con burbuja de 1.000 m. de alto. La burbuja se ha expandido desde un valor
de unos 200 m. de diámetro hasta duplicar aproximadamente su tamaño.
¿Sobrecargan
los planeadores el peso de la térmica?
Si la térmica es tan masiva como
hasta ahora hemos sugerido, no es probable que su ascenso se vea obstaculizado por unos
cuantos planeadores girando en su interior. No obstante, al girar en una térmica bastante
débil, uno se pregunta si realmente ésta podrá soportar algún planeador más. Me
pareció muy simpático aquel piloto de la clase 15 metros que girando en una débil
térmica, al ver que se le abalanzaba una manada de monstruos de la clase Open, abrió su
micrófono para decir: "¡Fuera de aquí!, ésta solo es una térmica de clase
Standard."
Continuará
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