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135: El mentidero de vuelo III 
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Este relato podría titularlo "Volando con los Maestros", y recomendar su lectura a los señores y señoras del "Miedo ambiente..." esos que dicen que el vuelo libre es perjudicial en el entorno de los parques naturales.
¡Pues bien! El fin de semana quedé con mis buenos amigos: Antonio, Javier y Belén, para ir a volar a Cebreros, también nos acompañaban Marisol y María, componentes del aparato logístico, y así poder conocer más el vuelo de Arrebatacapas ya que, solo había volado una sola vez en este maravilloso sitio de la sierra de Ávila.
Como norma para conocer la aerología local, desde mis comienzos, me gusta seguir una serie de pasos, que realizo casi de forma obsesiva, primero nunca vuelo sin hablar con alguien que ya haya volado allí anteriormente y me indique lo más elemental de todos los lugares, como el lugar apropiado de aterrizaje, alternativos, despegues, frecuencias de radio y los primeros datos sobre el comportamiento de los vientos en la zona.
En la vez anterior mi plan de vuelo fue, despegar de espaldas remontar un centenar de metros sobre le despegue, aprovechando la magnífica termoladera que se me ofrecía, dar un par de pasadas delante del despegue y dirigirme hasta el aterrizaje. Así de sencillo y de simple, para ir reconociendo el terreno, y así lo hice, todo salió bien y según se había planificado por lo que mi experiencia fue de plena satisfacción, al fin y al cabo creo que, es de lo que se trata.
Esta segunda vez, y a finales de primavera, llevaba otro plan algo más ambicioso, ya conocía lo más elemental del sitio así que, ahora me adentraría en los mundos turbulentos de nuestras amigas las térmicas y procuraría estar más tiempo en vuelo y al menos, subir trescientos metros por encima del despegue, con eso me conformaba, "seguiré siendo humilde e iré despacio por que tengo mucha prisa..." Además las buscaré lejos de la ladera, me decía a mi mismo.
Pues dicho y hecho a las 12.30 h (10.30 h solares) estábamos en el despegue y el chequeo de mi equipo realizado. La brisa entraba suave y bien encarada, sin más me fui al aire, y como soy de buena educación lo primero que hice fue saludarle, al aire se entiende, él a su vez me devolvió el saludo regalándome una suave remontada con una posterior descendencia que presagiaba la primera térmica delante del despegue, a unos cien metros en horizontal más o menos, y así fue, el vario comenzó a pitar y tras unos instantes comencé a girarla y a subir con determinación, la tasa de ascenso era modesta no superaba los 2 m/s, cuando me encontraba a unos 200 m sobre el despegue, comencé a disfrutar del maravilloso paisaje que desde esa altura se divisa, de Sur a Oeste los embalses de Picadas, San Juan, Puente Nuevo y Burguillo que escalonan el río Alberche, a su paso por la provincia de Avila, al Este la localidad de Cebreros, el día era radiante y las nubes, como algodones, salpicaban la sierra presagiando una tarde de tormenta.
En esos goces me encontraba cuando divisé, dirección al río y a unos 500 m en horizontal y algo mas elevados que yo, tres maestros buitres leonados que giraban una ascendencia y me devolvieron a mi estado de consciencia voladora... ¿Y por qué no? Pensé, voy a saludarles y de paso a lo mejor me ve alguien del Tiemblo, localidad a los pies del embalse de Burguillo y famosa ya por tener entre sus miembros municipales a alguien que se cree Ecologista y que ha prohibido el vuelo desde Cabeza la Parra, que es la orientación para el vuelo de Norte en esos lugares, porque dice que molestamos a los buitres, pobre excusa la que se han buscado. En la pequeña transición, hasta su térmica, perdí unos 100 m y cuando llegué a ella me encontré bajo tres magníficos ejemplares que volaban en círculo. Cual si de una competición se tratara, me puse a girar en su mismo sentido y sin salirme del radio que ellos me marcaban, hasta conseguir llegar a estar a su misma altura, 15 m delante de mí estos soberbios voladores me miraban y me decían: " Si todos los humanos probaran a ponerse, como tú ahora, a nuestra altura, a lo mejor comprendían por qué nos tiene que alimentar de forma artificial y ponernos como excusa para impedir que os tengamos como verdaderos hermanos".
¿Cómo explicar la sensación? Ya había volado antes con otros de sus congéneres, pero en esta ocasión fue algo especial... Probarlo, y a los que no lo entienden que les den... alguna enseñanza.
Al poco, me despedí de ellos y me fui al aterrizaje, 45 minutos de vuelo, 300 m sobre el despegue, objetivo y plan cumplido.
Hasta pronto amigos.

Juan Antonio Ojados Alvarez
 
 
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