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138: No te pases, profe!  
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        Lo que os voy a contar es, punto por punto, absolutamente cierto, y lo presento como ejemplo moralizante del descalabro intelectual que puede provocar la adicción al vuelo, para que otras personas queden advertidas y no entren en esta configuración que me ha arrastrado hasta las abyectas actitudes que mi relato os va a descubrir.
        Soy, desde mucho antes de probar un parapente por primera vez, profesor de instituto. Sí, me peleo con adolescentes, eso es lo que me da de comer: les enseño a estar callados, a sentarse, a no comer pipas en clase, a no tirarle del pelo a las compañeras, a no darles patadas en... bueno, en donde duele, a los compañeros, y a veces hay tiempo para ver algún problemilla de física, algo de matemáticas, geología, biología y todo eso.
        Pero un día todo cambió: la campa, un poco de teoría, un vuelecillo, luego otro, luego más teoría, más vuelos... y de repente descubrí que todo aquello tenía un fundamento físico y una expresión matemática. Jolín, tú, qué descubrimiento. Todo empezó a parecerme diferente. Precisamente tenía por aquellos días que contarles a unos alumnos de COU la estructura de la atmósfera, así que pasé del frente polar y les empecé a contar lo que era una térmica, y cómo las cigüeñas y otras aves las usaban para volar. Fue una bonita aplicación del ocio al curro, eso está bien. Luego, en física, empecé a cambiar ligeramente el tono de los problemas: "si un parapente puede volar a 42 Km/h y tiene un viento en contra de 22 Km/h, calcular el tiempo que tardará en alcanzar un aterrizaje que está a 3.700 m de distancia."
        Pronto se hizo evidente que aquello era una mina: "Si un coche hace un remonte a velocidad constante de tantos Km/h..." "Si un piloto vuela a 30 Km/h con el viento oblicuo con un ángulo de 37 grados, a una velocidad de 20 Km/h, ¿Cuánto tardará en llegar a una baliza que...?"
        Con el paso de los años esto no ha hecho más que empeorar: "Si un piloto biplaza cobra 4.000 pelas por vuelo pero hace una rebaja de 20% a grupos de cinco personas, ¿cuánto cobrará a un grupo de 9 clientes?" "Y si ese mismo piloto puede hacer un máximo de 10 vuelos en un día, ¿cuánto podrá ganar como máximo en un fin de semana?"
        Aún así, había parcelas del saber que aún permanecían a salvo de la depravación: las ciencias naturales de los más pequeños, chavalines de catorce años, muchos de ellos semianalfabetos y salvajes como panteras, que no saben multiplicar por diez ni dividir por la unidad. ¿Qué rollo les puedo yo soltar a estos que tenga algo que ver con el parapente? Veamos: me pongo a hojear el libro... nada que ver con lo que se estudiaba cuando yo tenía su edad: ahora todo es sexo y drogas (¡en serio!) ¡Hombre! ¡Las hormonas! Resulta que hay que hablarles de las hormonas, pues ya está, ya lo tengo: "Veréis: imaginad un piloto que se encuentra con un cumulonimbo (¿Un quééé?) bueno, y resulta que empieza a subir, a subir... y tiene que bajar como sea, y hace una barrena brutal, (¿que tiene que barrer?) y se le rompen los cordinos de un lado, (¿los porcinos ha dicho?) y entonces tira el paracaídas de emergencia, y está muerto del susto. Bueno, pues la adrenalina o epinefrina, es esa hormona que segregan nuestras glándulas suprarrenales, que activa el sistema simpático y que..."
        Total, no se han enterado de nada, claro, pero yo me lo he pasado pipa, prácticamente he vivido ese vuelo, he lanzado el paracas, he sobrevivido a esa nube, aunque sea un cumulonimbo virtual, y mientras tanto se ha pasado el rato y apenas quedan unos minutos para el recreo. Fenomenal. En mi defensa diré que, de todas formas, tampoco se enteran de nada si uno intenta explicar las cosas de otra manera, porque su problema es que si les sacas de la alineación del Real Madrid y de la videoconsola, ya no distinguen un huevo de una castaña, así que realmente no importa mucho lo que les cuentes si eres capaz de conseguir que te atiendan durante un rato.
        Pero los alumnos de COU (segundo de bachillerato se llama ahora), esos son harina de otro costal: la principal diferencia es que están agobiados por el examen que les impedirá a muchos entrar en la universidad. No es que tengan una gran capacidad para razonar (eso no se aprende en unos pocos años), pero al menos sí tienen cierta capacidad para relacionar cosas, tienen cierto interés, han pasado la adolescencia, son más receptivos... y menos participativos: su especialidad es poner cara de haba.
        Bueno, pues con cara de haba o sin ella, como estamos hablando de la presión en los fluidos, vamos a ver por qué tangente podemos salirnos: "Mirad, hay un parámetro en parapente que se llama la carga alar. La carga alar es el peso de la vela más el piloto, dividido por el número de metros cuadrados que tiene la vela. ¿Me podéis decir qué magnitud es la carga alar?" Mis ojos sólo encuentran miradas vacías. "Ya empezamos" se oye murmurar a una por allí atrás. "Pues es una presión, ya me diréis si no, una fuerza, dividida por una superficie... y ¿por qué es peligroso que descienda la carga alar por debajo de un mínimo, eh?"
        Les dejo que piensen unos segundos. Recorro a la audiencia con la vista y decido que mejor cambiar de tema. No les interesa la carga alar. "Mirad, el efecto venturi consiste en que un fluido, si aumenta su velocidad, disminuye su presión lateral. Bueno, pues imaginad que tenemos un perfil aerodinámico así, ¿veis? Como el ala de un avión, o como un parapente..." Humm... parece que tampoco así. Hoy están muy fríos. Probemos con otra cosa.
        "¿Por qué si un piloto sube en una térmica hasta 4.500 m (lo digo así, sin darle importancia, para que se crean que es algo que a mí me pasa con frecuencia), puede tener problemas para respirar, si allí arriba la composición del aire es la misma que aquí abajo?" Esta vez las caras de haba tienen un cierto brillo en los ojos, les he pillado. "Ajá, ¿se pueden comprimir los líquidos? ¿Y los gases?" De ahí a la presión parcial de oxígeno hay un paso, y con un poco de suerte todavía sacaremos algo en limpio.
        Pero luego, a solas en casa, cuando veo el temario y comparo todo lo que falta por explicar y lo despacio que vamos, me viene el remordimiento. ¿Por qué no seré capaz de explicar las cosas de la manera clásica? ¿Qué culpa tienen estos pobres de que yo haya entrado en esta barrena centrifugada que hace que todo pueda explicarse con ejemplos tomados del vuelo? Y eso que no os he contado el día que discutí con mi novia y le dije que no hacía falta que me frenara tan bruscamente las abatidas, que yo no plegaba con facilidad, y lo que me contestó ella. Eso os lo cuento otro día.
       

Nacho Meléndez



 


 

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